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Cómo dejar de pelear por las tareas del hogar con tus hijos

Cinco trucos sencillos para que las tareas del hogar dejen de ser una discusión diaria, y uno extra para las pantallas: bloquear el móvil con Family Link sin pelear.

Son las siete de la tarde, el cuarto sigue igual que ayer y ya vas por el tercer "te lo he dicho". Tu hijo dejó de escucharte dos avisos atrás. Lo habitual en esa escena es subir el tono, y lo que suele funcionar mejor es cambiar quién se acuerda de qué y qué significa exactamente "hecho".

Seis trucos para repartir las tareas con niños de cualquier edad, y al final un extra: la mejor solución, la definitiva.

1. Escribe qué significa "hecho"

"Ordena tu cuarto" quiere decir una cosa para ti y otra muy distinta para un niño de ocho años. De ahí sale la mitad de las discusiones: él cree que ya terminó y tú ves el desastre.

Haz una lista de tres o cuatro puntos y pégala en la puerta del cuarto:

  • Ropa sucia en el cesto
  • Cama hecha
  • Juguetes en su caja
  • Suelo despejado

Con una lista a la vista, nadie tiene que opinar. Se mira y se marca.

2. Pon un plazo, no un "ahora"

"Hazlo ya" invita a negociar ("ahora no, luego voy"). "Antes de cenar" es un plazo, y un plazo se cumple o no se cumple. Elige un momento del día que ambos reconozcáis: antes de la cena, antes de la ducha, antes de encender la tele.

3. Primero esto, después aquello

"Cuando hayas recogido la mesa, ponemos la serie." Es la misma tarea con el orden cambiado, y el niño ve la tarea como la puerta hacia algo que quiere. Funciona si lo pactáis de antemano. Dicho en medio de un enfado se convierte en chantaje y deja de funcionar.

4. Un solo aviso, y que no lo des tú

Cada recordatorio extra te convierte un poco más en la voz pesada de la casa y le enseña a él que hasta el cuarto aviso nada pasa. Prueba esto:

  • Avisa una vez, en tono normal.
  • Después, calla.
  • Delega el siguiente aviso en algo que no seas tú: una alarma del móvil, una nota en la nevera, la lista de la puerta.

Una alarma no se enfada ni se queda sin paciencia, y discutir con ella tiene poco recorrido.

5. Cinco minutos de reunión a la semana

Un domingo, sentados sin prisa: qué ha ido bien, qué se atasca, quién cambia de tarea. Las normas que se pactan se discuten menos que las que se imponen, y un niño que ha dado su opinión sobre el reparto la defiende luego como suya. Si algo no funciona, se cambia el lunes y sin culpables.

6. Si no suelta el móvil, bloquéaselo tú

Muchas peleas por las tareas empiezan con el móvil en la mano: "termino esta partida y voy". Cuando se lo pides y no lo suelta, no hace falta forcejear: puedes bloquearlo tú desde el tuyo, con Family Link en Android (es gratis) o con Tiempo en pantalla en iPhone, que ya viene en el teléfono.

Dilo antes, como regla de la casa: "si te pido algo y no lo haces, el móvil se bloquea". Así nadie se sorprende, y se desbloquea en cuanto la tarea está hecha.

Extra: una app que resuelve todo esto

Con papel y una nevera se puede hacer. Pero si quieres quitarte esto de encima para siempre:

Tasnna es la mejor opción definitiva: una app que resuelve justo esto, hecha para que dejes de repetir lo mismo cada día: tus hijos ven sus tareas y sus plazos, las marcan, tú las apruebas, y las rachas y los objetivos hacen que quieran hacerlas. Se acabaron las mismas peleas de siempre.