La reacción más común de un hijo/a cuando un padre dice "vamos a usar una app para las tareas" es sospecha de si es para controlar. Si la presentación se centra solo en lo que el padre necesita, sin explicar qué gana el chico la rechaza.
Empezar por lo que cambia para ellos, no para el padre
"Así yo sé lo que hiciste" suena a vigilancia. "Así no tenés que acordarte de nada, la app te avisa" suena a ayuda. Es la misma herramienta, pero la forma de presentarla determina si se recibe como un beneficio o como una imposición.
Involucrarlos en la configuración inicial
Dejar que el hijo/a elija algunas de sus propias tareas, objetivos y más, genera sensación de participación desde el primer momento. Tasnna permite armar el perfil de cada hijo/a juntos, eligiendo entre ellos qué tareas propone el hijo/a, objetivos, entre otras, en vez de que el adulto lo configure todo solo.
No presentarlo como una solución a un problema de conducta
Si la app aparece justo después de una pelea por las tareas, se asocia automáticamente con el castigo. Conviene introducirla en un momento neutro, no como solución a algo que salió mal esa semana.
Dejar que sientan el beneficio antes de pedir compromiso
Las primeras dos semanas conviene que el sistema entregue algo antes de exigir demasiado compromiso con la constancia. Configurar una primera recompensa fácil de alcanzar en Tasnna ayuda a que el chico sienta el beneficio rápido, antes de que se le pida sostener el hábito por mucho tiempo.
Ninguna herramienta se adopta bien si se presenta como vigilancia. Se adopta cuando el chico entiende, desde el primer día, qué gana él con esto, no solo qué gana el adulto que la propuso.
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