La reacción más común de un hijo o hija cuando un padre dice "vamos a usar una app para las tareas" es sospechar que es para controlarle. Si la presentación se centra solo en lo que necesita el adulto, sin explicar qué gana él, la rechaza.
Empezar por lo que cambia para ellos, no para el padre
"Así yo sé lo que has hecho" suena a vigilancia. "Así no tienes que acordarte de nada, la app te avisa" suena a ayuda. Es la misma herramienta, pero la forma de presentarla determina si se recibe como un beneficio o como una imposición.
Involucrarlos en la configuración inicial
Dejar que tu hijo o hija elija algunas de sus propias tareas y sus objetivos genera sensación de participación desde el primer momento. Tasnna permite montar el perfil de cada hijo entre los dos, decidiendo juntos qué tareas propone él y qué quiere conseguir, en vez de que el adulto lo configure todo solo.
No presentarlo como una solución a un problema de conducta
Si la app aparece justo después de una discusión por las tareas, se asocia automáticamente con el castigo. Conviene introducirla en un momento neutro, no como respuesta a algo que salió mal esa semana.
Dejar que sientan el beneficio antes de pedir compromiso
Las primeras dos semanas conviene que el sistema entregue algo antes de exigir constancia. Configurar una primera recompensa fácil de alcanzar en Tasnna ayuda a que note el beneficio rápido, antes de pedirle que sostenga el hábito durante mucho tiempo.
La primera semana se acompaña
Hay una diferencia entre imponer y sostener. Un hábito nuevo todavía no se aguanta solo los primeros días, y dejarlo al criterio del niño es lo que hace que se abandone al tercero. No hace falta obligar a nadie: hace falta que los primeros siete días tengan una rutina fija y un adulto delante.
- Una hora concreta, la misma todos los días. Después de cenar, antes de la ducha, al llegar del colegio. La hora importa menos que el hecho de que sea siempre la misma.
- Los tres primeros días, juntos. Se abre la app con él y se revisa lo del día en dos minutos. No se supervisa: se acompaña.
- Todos los días, aunque no haya nada que marcar. Abrir y ver que hoy no tocaba nada también forma parte del hábito.
- A partir del séptimo día, se suelta. Si la primera semana se sostuvo, la segunda ya no hace falta recordarlo.
Pasada la primera semana lo normal es justo lo contrario de lo que se teme: es el niño el que abre la app para ver cuánto lleva acumulado.
Las notificaciones, activadas desde el primer día
Es el ajuste que más cambia el resultado y el que más gente se salta. Sin avisos, Tasnna depende de que alguien se acuerde, y acordarse es exactamente el problema que se quería resolver.
Actívalas en los dos teléfonos, el tuyo y el de tu hijo o hija, el mismo día que montéis la cuenta. En el suyo, para que la app le recuerde lo que tiene pendiente sin que se lo digas tú, que es la mitad del valor de todo esto. En el tuyo, para enterarte en el momento en que marca una tarea y poder aprobarla ahí mismo, en vez de dos días después, cuando ya ha dejado de importarle.
Si más adelante os sobran, se ajustan una por una desde los ajustes. Pero la primera semana conviene tenerlas todas encendidas: es la semana en la que el sistema tiene que demostrar que funciona.
Ninguna herramienta se adopta bien si se presenta como vigilancia. Se adopta cuando tu hijo o hija entiende, desde el primer día, qué gana él con esto y no solo qué gana el adulto que lo propuso. Y cuando la primera semana hay alguien ahí para sostenerla.
Pruébala en tu casa
Tasnna ya está disponible en Google Play. Instálala y en un minuto tienes a toda la familia dentro.
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