Cómo nació Tasnna
Todo empezó un día cualquiera, en el coche, llevando a mis hijos al colegio. Como en tantas otras mañanas.
Cansados de pelear por lo mismo cada semana. Así que, casi sin pensarlo demasiado, se lo dije en voz alta a mis hijos:
"Ya sé cómo hacer que hagáis las tareas sin que tengamos que pelear más, y que vosotros podáis conseguir cosas que queréis."
Les expliqué la idea tal cual se me había ocurrido: una especie de app familiar, donde cada tarea fuera como una misión, donde cumplir con lo que tocaba les diera acceso a recompensas de verdad, y donde ellos mismos pudieran ver su progreso en tiempo real.
Lo curioso es que, en vez de quedarse callados o poner los ojos en blanco como suele pasar cuando un padre tiene "una idea", empezaron a participar. Uno propuso que hubiera rachas, como en los juegos que tanto le gustan. El otro insistió en que tenía que haber objetivos de verdad, cosas por las que mereciera la pena ahorrar y esforzarse, no solo puntos o dinero que no sirvieran para nada.
Entre risas y alguna que otra idea descartada por el camino, esa conversación de coche se convirtió en lo que hoy es Tasnna: una aplicación donde las tareas domésticas dejan de ser una fuente de conflicto y se convierten en un sistema de misiones, rachas, recompensas y objetivos que los propios niños ayudaron a diseñar con su forma de pensar.
Porque al final, la mejor solución no la tuvo solo uno. La tuvimos entre todos, en un trayecto en coche, cuando dejé de intentar imponer y empecé a preguntar.